La Ofrenda

3 05 2020

He tenido un curioso problema. Cada vez que quiero comer un dulce o una torta en mi habitación, como por arte de magia aparecen al instante alguna hormiga en el plato o incluso en mi brazo.

Entiendo que, si dejo algo dulce en la mesa o el escritorio, a los pocos minutos aparecerán las hormigas; pero lo que me pasa es casi instantáneo; no pasa ni un minuto.

Entonces, pensando en una solución hice un experimento. Cada vez que llevaba un dulce a mi habitación, dejé un pedacito de éste al lado de mi mesa de noche.

Lo que ocurrió fue que las hormigas dejaron de subir a mi plato o cerca de mí. Al parecer en lugar de eso, ahora iban por lo que les dejaba en el piso y se contentaban con ello.

Ahora siempre les dejo esta ofrenda de paz y así entendernos y evitar la guerra. Ellas ganan un poquito de alimento, a mi me dejan tranquilo y evitamos la guerra.

Por otro lado, he llegado ha pensar que estas hormigas son como la camorra de los insectos, unos gánsteres que me exigen cupo para comer en mi habitación.

El asunto es que nos hemos llegado a entender. Lo que les dejo es insignificante para mí, pero que dejen de molestarme es muy beneficioso.


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