El descanso

21 09 2017

Nada como un lugar completamente oscuro, donde no haya qué mirar y puedan los ojos reposar.

Nada como estar en tu cuarto a oscuras, sin nada que pensar; solo en tu propio mundo.

En ese instante todo tu cuerpo se entera que puedes relajarte y no puedes evitar sonreír.

Parece que con la piel pudieses tocar la oscuridad, la sintieras, invitando a tus músculos a soltarse y nadar en ella.

Tus oídos son endulzados con el más armonioso silencio que acompaña a la oscuridad, cual dulce melodía en una escena de amor.

El mundo que satura tus sentidos desaparece y el universo entero se hace tan pequeño como tu cuarto.

Entre tanta oscuridad es inevitable sonreír. Es inevitable ser feliz.

Solo cierra la puerta y cierra tus ojos.


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