Lección de noche

17 07 2013

Llegamos a tu santuario, de donde pueden verse las estrellas.

 

Me sentaste en una silla vieja de madera y me pediste que de ella me sujete.

 

Pusiste vendas sobre mis ojos y me dijiste que a la noche, primero, se le escucha.

 

Ya ciego dejaste la música correr, melodías y prosas de quienes habían entendido a la noche, autores sensibles que tenías para mí… son perfectos para mí, me decías.

 

Luego sentí tus dedos enterrarse en mi cabello y tus muslos sobre mis piernas.

 

Acercaste tu boca a mi odio para susurrarme esas canciones. Deliciosa y malévola, me llevabas en la música.

Resaltando frases, incrustando ideas. Ibas grabando en mi mente, ibas tatuando en mi alma emociones que nunca antes pude ver.

 

Con un encanto, un conjuro, o maleficio… me dabas una lección de noche.


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