“ME OLVIDÉ”

20 04 2008

Mis olvidos forman parte importante de mi vida diaria y me han acompañado desde que era pequeño… y continúan a mi lado.

Las cosas suelo olvidar con mas frecuencia son:
– Mi control remoto: ¿Donde estará? Nunca lo encuentro; aunque tengo un cuarto ordenado, muchas veces no encuentro el control remoto y es un suplício ver televisión.
– Mis llaves: Suelo guardalas en mi bolsillo o canguro; pero muchas veces, al salir, ya no están donde creía que estaban… y la cosa empeora si ando con prisa.

Olvidadiso = Tonto e Irresponsable:

El ser tan olvidadiso, era motivo de risa entre mis familiares y compañeros, pero no para mi.
A veces mas que risas recibía reprimendas de parte de amigos, familiares e incluso profesores. Al respecto, los menores me decían “tonto” y los adultos “irresponsable”. Yo tomaba todo esto, lo comparaba con lo que me sucedía y no me quedaba mas que darles la razón; “soy un tonto irresponsable”.

Intentaba no olvidar, pero igual lo hacía, intentaba no ser tonto, pero era inevitable… intentaba ser responsable, pero cometía el error de olvidar cosas importantes y así, terminaba comportándome de forma irresponsable. La impotencia me daba en el alma.

Con todo esto, llegaba a conciderar seriamente que era una persona tonta e irresponsable y que mi olvido era completamente culpa mía; culpa de alguien que desea ser tonto… culpa de alguien que no se toma nada con la suficiente seriedad para no olvidar.

Esta forma de pensar me llevó a creerme incapaz de muchas cosas, pues era tonto e irresponsable… en conclusión olvidadiso. Y así era muy difícil trasarse metas, o peor aun creer ser capaz de alcanzarlas.

El verme imposibilitado por mi forma de ser, me frustraba, me ponía triste… me deprimía. Incluso llegaba a odiarme, llegué a odiar lo que era y desear con todas mis fuerzas ser otra persona… pero que no fuera tonta, sino muy inteligente. Recuerdo algunas frases:
“De que vale ser agradable, amable o simpático, si no tengo nada en la cabeza… si soy tonto. No me importaría ser horrible, antipatico y mesquino… con tal de ser un genio”

Luego empecé a sentir que el olvido en si era un gran obstáculo en mi vida, un lastre que no me dejaría llegar a ninguna parte, ni hacer lo que quisiera… entonces otra frase apareció:
“De verdad, me siento un inválido al ser tan olvidadiso, como aquel que no puede ver o el que no puede caminar, así de inválido me siento”

Me deprimía… y todo aquello que no pudiera hacer bien me lastimaba. Mi desesperación me llevó a realizar varios test de inteligencia: Paradógicamente todos botaban el mismo resultado una y otra vez: “Intelegencia normal-superior, sobre 121 de C.I.” Esto me confundía aun mas… me hacía sentir culpable; yo mismo me hacía daño, yo era irresponsable y tonto pq así lo deseaba y no encontraba la forma de evitarlo.

Cada vez que olvidaba algo, para mi era simplemente insoportable… no lo podía tolerar, no me permitía olvidar, me dolía me recordaba lo tonto e irresponsable que era y que era tan mío que no me lo quitaría jamás. Estaba condenado y cada vez que lo recordaba, me destrozaba.

Un cambio, otro punto de vista:

El tiempo pasaba y el olvido no pasaba, al contrario, como la vida se iba complicando, aparecían mas cosas y de mayor importancia suceptibles a olvido, lo cual complicaba aún mas la situación.

No me rendí, no dimití, no me maté, ni renuncié… así que pense hacer algo al respecto… luego de mucho tiempo, de muchos problemas y malas experiencias decidí buscar ayuda. Sin decir nada a nadie, empecé a buscar ayuda, fui al psicologo de la universidad y es ahí donde empiezo una larga carrera por entenderme y buscar un soluciones. Me vi con mas de un psicólogo… a veces hay que buscar una segunda (o tercera) opinión. Todo por el deseo de enfrentar el problema, sobretodo porque mientras crecía todo se volvia mas complejo.

El buscar una solución, el tiempo (mucho tiempo), la madurez, las cosas que vivía y sobre todo el entenderme y aceptarme, terminaron por cambiarlo todo:
– Ya no sufría al olvidar: No siento mas que gracia cuando me sucede y lo tomo algo que siempre tendré y que vivo con ello. Aunque de vez en cuando reniengo.
– Ya no era un inválido: Mi olvido, es parte de mi. No puedo estar atento a todo, todo el tiempo; y al primer descuido es posible que olvide… cualquier cosa. Solo hay que tomar esto en cuenta seguir.
– Ya no era tonto, nunca lo fui: Todo lo contrario, al ganar confianza me complació ver lo inteligente que podía ser, la visión que podía tener. La capacidad que tengo para resolver problemas aun me sorprende.
– Ya no era incapaz, nunca lo fui: Ahora se que soy capaz de alcanzar todo lo que desee; aceptando también que tengo limitaciones, que estas existen; que el fracaso es una posibilidad, así que me permito fallar y joderla toda si así sucede. Pero se que puedo ir por mis sueños. No siempre me sentiré bien, no siempre estaré optimista, pero siempre tendré sueños que alcanzar.

¿Pueden creer que llegué a olvidar mi auto? Si, olvidé mas 15,000 soles, mas de 2 toneladas de metal en un estacionamiento. Pero la solución fue muy simple, tomé un taxi, volví, me subí a mi auto y me reí de todo.


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