Hace poco mi hermana subió una vieja foto de mi infancia; en ella salgo con mis primos junto a 2 perros que tuve toda la década de los ’90s, Rocky y Gremi… este último un chow chow, nunca he vuelto a ver un perro tan noble como este, realmente extraordinario animal.
En la foto: yo soy el que abraza a Gremi, el chow chow; mi hermano abraza a Rocky, el pequeño:
Rocky:
Era un perro extremadamente ágil, cuando se escapada de nosotros era realmente difícil cogerlo, se movía como una liebre tratando de salvar su vida. Pero a su vez, tenía muy mal genio; había que andarse con cuidado al jugar con él, aunque por su tamaño no significaba peligro alguno.
Por otro lado era bastante independiente, nunca se perdía, sabía cruzar la pista, volver a casa, evitaba a los otros perros y su porte no daba miedo ni causaba molestia.
Era bastante astuto también, podría darse cuenta de las intenciones de las personas y escapar en el momento mas adecuado. Sumado a eso, su agilidad y velocidad le salvo de muerte mas de una vez contra otros perros que lo corretearon, pero que nunca lo alcanzaron; una pena que su destreza no le sirvió para burlar a la muerte y al tiempo. A veces pienso que hubiera sido un gran perro de competencia, pero en ese tiempo y en este país dichas actividades no son promovidas.
Gremi:
Era una inmensa bola de pelos relleno paz… bueno, siempre y cuando no se le acercase otro perro, salvo Rocky a quien aguantó literalmente toda una vida. Con las personas siempre fue muy dócil, increíblemente dócil para la mala fama que tienen los chow chow; jamás mordió ni amenazó a nadie mientras estuvo con vida. Podías abrazarlo, besarlo, empujarle, jugarle, jalarle los cachetes y nunca se molestaba.
Era realmente fuerte; varias personas, al querer pasearle, terminaron tiradas en el suelo y siendo arrastradas pidiendo auxilio al engancharse en la correa.
Cuando deseaba jugar se ponía en una postura muy graciosa… cuando lo hacía y te estaba mirando, estabas perdido… el perro cogía carrera y con su gran potencia se abalanzaba como un león y te tiraba al suelo, terriblemente doloroso, pero era su forma de jugar. El truco estaba en esquivarlo como un torero en el momento justo, ya que era algo torpe y con amagarlo bastaba para que el perro se fuera de frente, dando tiempo a ponerse a buen recaudo.
Su singular fuerza radicaba en su porte. Por lo general esa raza no es tan grande como él, son mas bien mas pequeños; pero este perro casi doblaba el tamaño del común denominador.
Gremi, a diferencia de Rocky era sumamente dependiente; había que vigilarle todo el tiempo; al ser tan grande asustaba al resto, no sabía cruzar la pista y cuando se perdía era como un caballo sin control, que corría y corría en linea recta a donde sea.
Los extraño… y como no hacerlo.
Chow chow, bien domesticado, 100 % recomendable.





















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