Un drama familiar:
El fin de semana estaba en el Centro Comercial Primavera Park & Plaza, eran como las 8:30 p.m. y salía de hacer algunas compras en Metro acompañado de mi hermana, cuando de repente vimos a un señor que jaló a su pequeño hijo del cuello haciendo que éste mire hacia arriba y le propinó un fuerte golpe en el rostro con un juguete de plástico; el niño, de aproximadamente 9 años, no paraba de llorar.
La escena fue demás impactante, intolerable, despreciable… todos quienes estábamos a su alrededor no pudimos evitar gritarle y llamarle fuertemente la atención. Fue un momento muy tenso y comenzamos ha acercanos a ellos, mientras el señor se iba del lugar ante la mirada de todos que estábamos en shock. La cosa estuvo muy complicada, y en lo personal no sabía que hacer, no se si gritarle al señor estuvo bien, no se si debimos intervenir más… Una joven que andaba cerca no pudo contener sus lagrimas al ver el golpe que el dieron al niño.
Espero que la situación le haya hecho escarmentar a esa persona, que semejante brutalidad es inadmisible. Me dio unas ganas de coger la lata que tenía en la mano y darle en la cara a ver si le hacía gracia, a ver si le parecía el modo adecuado de corregir a una persona.
Analizando la situación:
No soy padre, así que quizá poca autorización tenga para hablar más sobre esto, pero igual me doy la libertad de hacerlo, con mi opinión muy personal:
Comprendo que un niño puede ser muy irritable, sobretodo cuando está molestando durante horas… uno puede llegar a sus límites; pero creo que hay maneras de corregir a un niño: Prohibiciones, castigos, un resondrón… pero semejante golpe, ni en pesadillas.
Yo me pregunto, para que demonios llevar a un niño pequeño a un aburrido y desesperante día de compras a un niño pequeño… es decir, que tal despropósito. Se que muchos hemos caído en esto y llevamos a nuestros hijos para que nos acompañen o sobre todo porque no tenemos con quien dejarlo… si hacemos algo así no podremos culparlos, no podremos resondrarlos; ellos no tenien la culpa, la tenemos nosotros por no darnos cuenta de nuestro error:
Que cosa mas horrible para un niño llevarlo a aburridísimas y desesperantes reuniones familiares con puro viejo, que terrible llevarlo a caminar durante horas en el mercado. Peor, si lo llevamos a comprar a Gamarra (popular emporio comercial de ropa de Lima) donde las caminatas son tan extensas y tan molestas. Mire que si todo eso es molesto para un adulto… para un niño es molesto mil veces más.
Enseñarles sobre reuniones y las compras
Si queremos enseñarles a nuestros hijos a comprar o ir a reuniones, hagámoslo pero solo cuando pensemos estar allí por un periodo corto, cuando vayamos a la tienda unos 20 minutos a comprar pocas cosas. Si vamos a visitar a alguien poco tiempo, estará bien llevar a un niño para que lo conozcan nuestros familiares; o mejor, inviten a otros a visitarles a sus casas; así luego de un rato su hijo podrá irse a jugar a donde le plazca.
Hagamos un esfuerzo, busquemos una salida para evitar exponer a nuestros hijos a situaciones tan molestas que no tienen por qué sufrirlas y ningún beneficio trae. Y sobre todo, no actuemos con violencia… si no sabemos que hacer, pensemos un poco más; y si nada se nos ocurre busquemos ayuda, consultemos, incluso podemos acudir a un profesional, a un psicólogo o pediatra o alguien que nos pueda orientar. Nadie nace sabiendo ser padre, errores cometeremos; pero es nuestro deber tratar de corregirnos.
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